Sunday, November 25, 2007



Las dos estudiantes de séptimo año de Gryffindor iban caminado distraídamente por los corredores de la escuela. Era la hora del desayuno, anuncio de un típico día más en Hogwarts. O tal vez no, pues ése sería el primer día del novísimo Club de Duelos, fundado por el actual profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.
La más baja de las chicas, una negra de cabello corto y brillantes ojos castaños, conversaba animadamente con su amiga, una pelirroja de ojos esmeraldas.
—¡Betsy, tú sabes que opino que es DIFÍCIL que puedas ser auror, aún más por ser una profesión todavía tan dominada por presencias masculinas!
—Oye, no veo por qué no intentarlo, creo que tengo cierta vocación para el trabajo. Siempre fui buena en Defensa Contra las Artes Oscuras, y creo que en duelos también; a fin de cuentas, todo el esfuerzo para evitar las maldiciones que Ludo vivía lanzándome en mis primeros años tiene que haber servido de algo.
—¡Tu hermano es un loco, eso sí! ¿Dónde se ha visto aturdir a su hermana más de una vez?
Elizabeth se rió ante el comentario de su amiga.
—Déjalo, Mari, que así es el carácter de Ludo. Él acostumbraba decir que “lo que no mata, fortalece”. Todo lo que él quería era convertirme en una persona fuerte. Ludo tiene buenas intenciones, pero tiene una forma muy descerebrada de demostrarlo...
—Por más que repitas eso, te juro que nunca, nunca voy a entender lo que pasa por la mente complicada de tu hermano.
—Puede ser... Pero parte de mi deseo de ser auror es gracias a esos hechizos que él me lanzaba. Después de pasarme horas en la biblioteca intentando descubrir contrahechizos para sus posibles ataques, terminó gustándome el tema. Otro tanto es gracias a Aldo, claro... Y después de saber que Mary Elizabeth Ferris fue aceptada en la Academia, no vi motivos para intentarlo también.
—¡Eso, amiga! ¡Rituales Iguales, Derechos Iguales! Contando, claro, que no necesitamos salir quemando sujetadores por ahí.
—¿Quemando sujetadores, Marion? —Betsy parecía al mismo tiempo espantada y curiosa.
—Ajá... ¿Te acuerdas de mi prima Tiffany, que vive en Canadá? Según ella, esta es la nueva manía de las feministas canadienses y norteamericanas: ¡quemar sujetadores durante las protestas! Ellas dicen que el sujetador es la representación de los grilletes que mantienen presas a las mujeres de la sociedad actual.
La pelirroja sacudió la cabeza, admirada.
—Esos yanquis son de veras locos, si bien que apuesto a que muchas feministas muggles de aquí de Gran Bretaña andan haciendo lo mismo...
—No tengo ninguna duda...
—Mari, cambiando de tema, ¿has pensado en mi propuesta? Digo, de participar en el Club de Duelos conmigo.
—Betsy, no tiene ningún sentido que yo entre en un club de duelos. Yo quiero ser estilista después de graduarme. Aprender duelo no me servirá de nada.
—Pero, ¿no acabaste de decirme «Rituales Iguales, Derechos Iguales»? Por la forma como están yendo las cosas, parece que seré yo y algunas pollas mojadas más en el Club. El resto son todos chicos...
—Hum... ¿sólo chicos? ¿Sabes que ese club de duelos está comenzando a ponerse muuuy interesante? —comentó la negra, sonriendo traviesamente.
—Nunca cambias, Marion —rió Elizabeth.
Antes que ellas llegasen a la puerta del Gran Comedor, la pelirroja sintió dos manos posarse suavemente sobre sus ojos.
—Sé que eres tú, Maxie.
—No logro engañarte, querida —dijo el alumno de Slytherin—. Buenos días, Peterson —dijo, dirigiéndose a la amiga de su prometida.
—Buenos días, Sinn —Marion contuvo una mueca para no molestar a Elizabeth—. Los dejo solos. Te espero en la mesa, Betsy.
—Está bien, Marion. En unos minutos estoy allí.
Aprovechando que la amiga se fue, Maxwell rodeó la cintura de Elizabeth, dándole un largo beso. La pelirroja sintió sus labios quedarse levemente dormidos, efecto de la menta diabólica, una hierba con poder soporífero y ligeramente envolvente para quien está a una distancia relativamente corta. Maxwell acostumbraba masticarla para poner las cosas más picantes.
—Te recogiste el pelo en una trenza hoy. Me encanta cuando te haces trenzas... —susurró, besando levemente el blanco cuello de la joven. Betsy sintió un leve escalofrío recorrerle el cuerpo.
—Max, aquí no, alguien puede vernos... Si es un profesor, nos llevaremos una buena bronca...
—No te preocupes, querida mía. Fue sólo ese besito rápido, nada más... un tesoro robado para alegrar mi día. Sabes que sé comportarme. ¿No te prometí que esperaríamos hasta la boda?
Elizabeth bajó la mirada.
—Es verdad, Maxie. Eres todo un caballero.
—Todo para dejar a mi querida dama feliz. Si bien me provocas con esa trenza... mostrándome ese hermoso cuello... —sonrió.
—Ah, me hubiera gustado mucho haberme recogido así el cabello para ti, pero la verdad es que yo estaba pensando en el Club de Duelos. Así es más fácil para lanzar hechizos.
—¿De verdad vas a participar en ese club?
—Max, no quiero discutir eso de nuevo contigo. Claro que voy a participar, estoy segura de que será muy útil para mi entrenamiento como auror.
—Pero, Betsy, sabes que me quedo preocupado, vas a terminar hiriéndote seriamente. Me enteré de que tu primo sinvergüenza de Gryffindor y ese amigo inconsecuente suyo también van a participar. Eso va a terminar poniéndose peligroso.
—Déjate de tonterías, yo sé cuidarme muy bien, no soy ninguna muñequita de porcelana... Sé que dices esto con la mejor de las intenciones, pero tienes que empezar a acostumbrarte. Cuando sea auror, voy a lidiar con cosas mucho más peligrosas que hechizos de principiantes.
—Lo sé, querida, lo sé... pero aún así no dejo de preocuparme...
—Eres un ángel, ¿lo sabías? —dijo Betsy, enternecida. Parándose de puntillas, le dio un beso rápido y delicado a su novio—. Debo irme, Marion me está esperando.
—Está bien, Betsy, nos veremos más tarde.
Apenas se fue su novia, Sinn abandonó todo su aire benévolo, dándole un fuerte puñetazo a la pared más próxima en visible señal de irritación.
—¿La leona continúa pisoteando la cabeza de la serpiente?
—¿Qué estás insinuando con eso, Stan? —preguntó Sinn, aún perturbado, a su compañero que acababa de llegar.
—Hey, mi querido Maxwell, nada más que la verdad: que tu novia es, de hecho, una fiera indomable bajo esa apariencia de buena chica de familia. Y lo peor es que ella sabe embromarte de lo lindo; nuestros amigos están comenzando a hablar.
—Humf... —Max se encogió de hombros—, pues que hablen. Elizabeth puede tener genio fuerte, es verdad, pero sé muy bien cómo manipularla. Es todo cuestión de tiempo y paciencia... sabes que yo ya conseguí que ella hiciese las cosas a mi manera antes.
—Claro, con cosas sin importancia, pero nunca en relación a la amistad de ella con la sangre sucia de Peterson. Y dudo mucho que consigas algo ahora con ese Club de Duelos o con el gran sueño de ella de volverse auror.
—¿Lo escuchaste?
—Sólo el final, pero alcanzó para entender muy bien lo que estaba sucediendo. Estás perdido, Max, irremediablemente perdido en las manos de esa pelirroja —Lecter sacudía la cabeza en señal de reproche—. ¡Es lamentable!
—Pues escúchame bien lo que te voy a decir, Stan. ¡Voy a doblegar a Elizabeth a mi voluntad, ella va a desistir de ese estúpido Club de Duelos y de esa manía idiota de querer ser auror de una vez por todas! ¡Ya lo verás! O mejor, vas a ayudarme.
—¡¿Yo?!
—Sí, tú, amigo mío. Necesito de un espía en ese club, alguien que pueda presionar a Elizabeth al punto que desista de toda esa estupidez.
—¿Y por qué no vas tú mismo? ¿O le pides a Severus para que te preste sus servicios? Él ya va a participar en el club y tiene mucha más pasta de espía que yo.
—Respondiendo a tus preguntas, mi querido Stan, no puedo participar en el club después de los innumerables discursos que le hice a Elizabeth para que lo abandonase. Si yo entrara, sería un motivo más para que ella quiera continuar allí. Y nuestro amigo Severus Snape, a pesar de que ocasionalmente permito que él usufructúe nuestra compañía, él nunca será efectivamente uno de nosotros, no tiene un pedigree tan noble como el nuestro. Sólo confío en ti, amigo, y prometo retribuirte de la misma forma algún día.
—Ya que insiste, haré lo que me pides, a pesar de que será un inmenso sacrificio para mí, Stanford Lecter, tener que convivir con los alumnos más bárbaros de esta escuela durante los próximos meses. Sólo salvajes para estar de acuerdo en participar en un circo como ése...
Maxwell Sinn sonrió para sus adentros. Muy en breve su novia se volvería una perfecta y completa dama de sociedad, exactamente como su belleza y cuna le exigían. Todo era cuestión de saber armar bien el plan que estaba comenzando a concebir. Y si todo salía como él esperaba y Elizabeth finalmente comprendía cuál era su verdadero lugar en el mundo, Max tenía la completa seguridad de que los dos serían muy felices en su matrimonio.





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SITIO ORIGINAL BRASILEÑO





CRÉDITOS

TRADUCCIÓN:Corina Frasier












Este blog es un fanfiction inspirado en los libros de Harry Potter. Nuestra historia comienza en los años 70, el tiempo de la primera guerra mágica. Nuestros personajes son originales, inspirados por el universo de JK Rowling.

NICHOLAS DANIEL JOHNSON


Escritor muggle de libros de fantasía y ficción. Sus padres, Richard y Mary, eran profesores de literatura inglesa, lo que tal vez haya influenciado a Nicholas en su elección profesional. Ambos murieron en un accidente de tráfico al regresar de una conferencia en una noche lluviosa, cuando Nicholas tenía doce años. Fue criado por su hermano mayor, Robert Johnson.


ELIZABETH ASTREA BLACK-THORNE JOHNSON


Heredera de una ultra tradicional y conservadora familia de magos, los Black-Thorne, Elizabeth nunca aprobó las ideas tradicionalistas de sus padres, siempre entrando en serios conflictos con ellos, especialmente con su madre, Marguerite. Cuando era estudiante perteneció a Gryffindor, hecho que generó una nueva desavenencia entre ella y su familia. Es alegre, valerosa e intrépida. Trata con igual simpatía a muggles, magos y mestizos. Es más, su mejor amiga, Marion Peterson, es hija de muggles. Cuando se graduó en Hogwarts decidió ser auror como su hermano Aldebarán, a quien mucho admira.


ALDEBARÁN AURELIUS BLACK-THORNE


Hijo primogénito de Pericles y Marguerite, Aldebarán siempre tuvo una personalidad introvertida. Raramente sonríe a no ser en presencia de su hermana menor, a quien le profesa un gran amor. No aprueba las ideas de sus padres sobre la pureza racial entre los magos y siempre trata con igual deferencia a muggles, magos y mestizos. Cuando estudiaba en Hogwarts perteneció a Ravenclaw. Es un hombre justo y valiente.


FRIDA WITOSLAWA GRYGIEL


Es una bruja de origen polaco y estudió en Durmstrang de joven. Se mudó a Inglaterra poco después de graduarse. Es una mujer elegante, educada y distinguida.


LUDOVIC SEDARIUS ERÍDANO BLACK-THORNE


Hijo del medio del matrimonio Black-Thorne, Ludovic siempre fue el preferido de sus padres exactamente por ser el único de la prole que aprobaba incondicionalmente las ideas paternas acerca de la purificación de la raza mágica. Perteneció a Slytherin cuando estudió en Hogwarts. Después de graduarse se hizo mortífago. Ludovic es uno de los más inescrupulosos, perversos y amorales siervos de Voldemort y uno de sus principales asesinos y torturadores.


ALEXANDER Y GABRIELA SINCLAIR


Gryffindor en los tiempos de Hogwarts, Alex era conocido por su coraje e integridad. Se volvió auror después de graduarse, pero por amor a su esposa abandonó el empleo y se volvió instructor de la Academia de Aurores. Es uno de los mejores amigos de Aldo.
Gabriela nació en Perú y se mudó a Inglaterra para trabajar con su hermano mayor. Muggle, siempre tuvo dificultades en aceptar y lidiar con el mundo mágico, pues iba en contra del temperamento racional que ella cultivó durante años. Es una mujer cariñosa pero de genio fuerte.


LUCY REINFIELD


Miembro de Hufflepuff en época del colegio, vio a sus padres ser asesinados por mortífagos cuando tenía once años de edad; escapó gracias a que estuvo escondida y su madre logró distraer a los siervos de Voldemort. Sin otros parientes vivos, Lucy pasó a estar bajo la tutela de Bartemius Crouch, amigo de largo tiempo de su padre y que terminó ocupando efectivamente el cargo que sería de Reinfield. Cuando se graduó en Hogwarts, Lucy trató de entrar a la Academia de Aurores, pero suspendió los exámenes físicos. Fue gracias al "tío Barty" que Lucy consiguió el puesto de secretaria en el Cuartel General de Aurores.


* Harry Potter, nombres, personajes, lugares y demás hechos relacionados son propiedad de J.K. Rowling, Warner Bros, Bloomsbury, Scholastic, etc.
* Este sitio no posee fines comerciales ni de lucro.



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