Friday, October 24, 2008



Llegamos al final de esta maravillosa historia. Espero que hayan disfrutado y les cuento que vamos a tomarnos quince días de vacaciones, aunque las vamos a aprovechar para terminar de traducir una nueva historia que pensamos publicar aquí: "Para siempre en la memoria", que trata de Elizabeth Black-Thorne y su familia.

Me despido por aquí y espero sus comentarios. Saludos, Corina


Epílogo


Frase inicial

... yo soy por esas fuerzas humanas invisibles, gentiles y minúsculas, que actúan de individuo en individuo, filtrándose a través de las grietas del mundo como pequeñas raíces o como hilillos de agua que, sin importar cuánto tiempo lleve, resquebrajarán los más sólidos monumentos del orgullo humano”. *


Invitación

Los graduados y la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería se sentirán honrados con la presencia de los alumnos y familiares en la celebración de graduación del grupo 1977.


Celebración


Discurso

Local: Gran Comedor del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería


Baile

Invitación especial



Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería


Director: Albus Dumbledore

Vice directora: Minerva McGonagall


Cuerpo docente

Tiberius McLaggen, Filius Flitwick, Rolanda Hooch, Pomona Sprout, Séptima Vector, Aurora Sinistra, Minerva McGonagall, Theodore Tonks, Wilfred Kettleburn, Horace Slughorn


Introductor: Tiberius McLaggen

Oradora: Lily Evans



Agradecimientos


A los padres

A los profesores

A los colegas

A los funcionarios


Graduados


Alice MacFusty, Anabelle Timms, Bellatrix Black, Elizabeth Black-Thorne, Emmeline Vance, Frank Longbottom, James Potter, Kamus Ivory, Katherina Gaarder, Lily Evans, Marion Peterson, Maxwell Sinn, Peter Pettigrew, Remus Lupin, Sirius Black, Selene Trimble, Severus Snape, Stanford Lecter, Stephanie Marchbanks, Susan Timms Mateotti



La voz imponente de Albus Dumbledore comenzó a sonar por el amplio espacio del Gran Comedor del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, adornado ese día soleado de julio con los colores de las cuatro Casas del colegio.

Es el fin de otro año escolar y nuevamente me despido de un grupo más de alumnos. Siete años parece mucho tiempo, pero para mí parece muy poco frente a todo lo que desearía, o mejor, que nosotros —miró rápidamente hacia la mesa donde se encontraba el resto del cuerpo docente— desearíamos haberles enseñado a ustedes.

»El mundo allá afuera está cada vez más peligroso y más inseguro, y lo que nos gustaría era haberlos preparado para enfrentarse a aquello que los aguarda... y tal vez lo hayamos hecho...


La negra tragó saliva al escuchar esas palabras... Se hacía la fuerte y la valiente... pero la realidad era que Marion Peterson tenía miedo... miedo por ella, miedo por sus padres, que no podían protegerse del fardo por ser ella quien era... ni bruja, ni muggle... Pero sobre todo tenía miedo de nunca más amar a nadie como lo amaba a él... Nunca se le declaró, y nunca se le declararía... prefería fingir que era como él... saltando de una relación a otra sin aferrarse a nada... Y nunca más volvería a ver a ese par de ojos tan azules como ella, como tantas otras en Hogwarts, había soñado poseer... Sabía que era mejor así, y decidió conformarse... Trataría de ser fuerte como siempre fingía ser...


Acostumbra a decirse que la mejor escuela de todas es la Vida y el Mundo... y eso es claramente una verdad incontestable... Puede parecer contradictorio que el director de un colegio diga esto... Con todo, no es así, porque Hogwarts es un resorte del Mundo y también forma parte de la Vida. Lo que van a encontrar allá afuera no es muy diferente de lo que ya existe aquí dentro... tanto para bien como para mal... Por más que nos escondamos, estas murallas no son tan infranqueables... Lo que diferencia a Hogwarts del mundo exterior es la proporción como se presentan las cosas...

»Digo también que aprender va más allá de los libros y salones de clase... Aprender está asentado en la forma como lidiamos con las personas y cómo decidimos usar el conocimiento que adquirimos en nuestra jornada, la forma como ustedes deciden usar lo que aprenden aquí...


Ella cerró los ojos, sintiendo el discurso del director imprimirse de forma irreversible en su memoria. Su familia, especialmente su madre, siempre trató de guiarla por el camino más honrado y correcto. Y, hasta no mucho tiempo atrás, Anabelle realmente creía que estaba desenvolviéndose extremadamente bien, que con su inteligencia podría enfrentarse a todo y a todos y reinar soberanamente en su propia vida... No pudo evitar esbozar una sonrisa... Qué tonta que era. Infantil, arrogante y hasta demasiado inocente al creer que estaba preparada para enfrentarse al mundo. Kamus le había abierto los ojos y hecho darse cuenta cuánto le quedaba aún por aprender. De él, de la vida y de su propio corazón...

Volvió a abrir los ojos, procurando nuevamente por el amplio salón repleto de personas algún rastro del joven Ivory. Pero no encontró nada. Suspiró. Por lo menos él había aparecido el tiempo suficiente para sacarse una foto juntos... Tal vez fuese demasiado optimismo esperar más que eso.


Nuestro empeño fue en enseñarles a confiar en el carácter, en la amistad, en la lealtad y, sobre todo, en la esperanza... Les dimos las herramientas, pero la elección en cómo usarlas es de ustedes...

»Sé que entre ustedes, que partirán dentro de algunas horas, existen varios dispuestos a luchar sin temor, aunque cada uno a su modo, para apartar las tinieblas que se vuelven cada día más densas a nuestro alrededor... Y, a pesar de los tiempos difíciles que los esperan, creo que, independientemente de los sacrificios y obstáculos que los aguardan, en caso de que se mantengan firmes a lo que son, saldrán siempre triunfantes...


La joven pelirroja sintió los ojos de su hermano mayor posarse, orgullosos, sobre ella. Ese día ni siquiera escondía la sonrisa en su rostro, aunque discreta y contenida. No podía haber recibido un regalo mejor. A su lado estaba su padre, apoyándose con cierta dificultad en su bastón. Su madre no había venido, aún furiosa con su hija y, por increíble que pareciera, eso ya no tenía más tanta importancia... Su hermano mediano estaba en el exterior y tampoco había podido venir... Inconscientemente, la mano de Betsy se posó sobre el pequeño dije de hada, que pendía de la fina cadena dorada... Sintió un cierto vacío... faltaba algo que no era su madre, ni su otro hermano... la mitad de su corazón, tal vez... O esa sensación era sólo reflejo de la mezcla de felicidad y ansiedad por saber que dentro de pocas semanas comenzaría con los primeros pasos para realizar el sueño de su vida...


Sin embargo, no me ilusiona que existan muchos que opten también por el camino más seductor y lleno de promesas de glorias infinitas, aunque torpes y vacías... A ellos sólo les digo que no siempre el camino más fácil es el mejor... el precio puede ser demasiado alto. Las sombras existen en cada uno de nosotros, y verdaderamente fuerte, verdaderamente puro y verdaderamente mago es aquel que sabe convivir con esas sombras sin dejarse apoderar por ellas. Es en la batalla de la guerra diaria contra esas tinieblas internas que se revela el verdadero mago... una batalla tal vez más ardua que la que estamos enfrentándonos contra las tinieblas externas... A ésos que se dejan seducir, les digo solamente que nunca es demasiado tarde para la redención.


Los ojos azul medianoche se nublaron inmediatamente frente a esas palabras. ¿Un camino más fácil? ¿Almas débiles que sucumben a la ambición y la corrupción? ¿Sagrados los que evitan ese camino? ¿Es así como funcionan las cosas en el mundo de los “buenos”?

«No me importa la purificación de los magos. Me uno a ellos porque así poseo un motivo para quedarme en Inglaterra: quedarme cerca de ti».

El moreno le dio la espalda al director y a la fiesta de graduación. Podría haber sido expulsado del lugar al que realmente pertenecía, pero eso no significaba que estaba obligado a permanecer allí, escuchando ese tipo de estupideces. Al menos en eso el director de Hogwarts y el Señor Tenebroso eran iguales... parecía que no importaba de qué lado se luchara, los discursos inspiradores que nunca consideraban la situación del lado opuesto continuarían insistiendo. El mundo siempre sería hipócrita. Debería haberse acostumbrado.


No hay nada más que pueda decirles a no ser desearles buena suerte fuera de los muros de este castillo y recordarles que no deben olvidarse que a cada noche de tempestad, siempre le sigue un amanecer.

* Traducción propia de “Pequeños milagros”, de Will Eisner




Thursday, October 16, 2008



Bueno, bueno, señores, estamos ya en la recta final de esta historia. Comenten, comenten. Saludos, Corina.

Anabelle suspiró mientras tachaba unas palabras en su pergamino; era la tercera vez que se equivocaba en lo mismo. Sentada a su lado, Katherina sólo observaba a su amiga. Belle había pasado el día entero distraída y el motivo de ello era bien obvio para ella: Kamus Ivory. La joven Timms se había pasado mirando al muchacho durante todo el desayuno en el Gran Comedor. Pero él no se había molestado en devolverle la mirada.
—¿Sabes? Estoy algo cansada... —dijo Anabelle, soltando la pluma y desistiendo de su redacción—. Creo que iré a acostarme.
—¿Está todo bien? —preguntó Katherina, ligeramente preocupada.
—Sí —le sonrió débilmente—. Es sólo cansancio.
Anabelle guardó sus cosas de cualquier manera dentro de la mochila, lo que ya de por sí era una actitud extraña, pues siempre cuidaba de mantener sus pertenencias impecablemente organizadas, y dejó la biblioteca. Caminó distraídamente por los corredores confiando en que sus pies la guiarían por el tan conocido camino de su sala común.
Cuando ya había entrado al corredor donde estaba la armadura que cerraba el pasaje a la sala común de Ravenclaw, se detuvo, estática: Kamus estaba al lado de la armadura. Estaba apoyado contra la pared y tenía los brazos cruzados sobre el pecho; parecía esperar a alguien. Anabelle se llevó un mechón de pelo ondulado detrás de la oreja y resolvió acercarse a él.
—Hola —luego de decir esas palabras, la joven se dio cuenta de lo extrañas que sonaban—. ¿Qué hace perdido por aquí un miembro de Slytherin?
Kamus observó a la joven. Notó que estaba un tanto insegura y, podía apostar, avergonzada también. Aquello era una novedad: la poderosa Anabelle Timms revelando sus inseguridades. En realidad, desde la noche anterior él comenzó a notar los aspectos más frágiles de su personalidad.
—Querías hablar conmigo, ¿no? Me di cuenta que no dejaste de mirarme hoy de mañana.
Anabelle asintió con la cabeza.
—Sí. Es bueno que te hayas dado cuenta, me ahorraste el trabajo de pensar en una forma de aproximación —dijo ella, recuperando su aire confiado—. Sólo quería dejarte algo bien claro, para que no tengas una opinión equivocada de mí, Ivory. NO SOY ninguna chica fácil.
Anabelle esperó alguna reacción por parte de Kamus. Él la miraba de la misma forma impasible de siempre, pero parecía estar concentrado en sus palabras. Entonces ella decidió continuar.
—Quiero decir que no soy del tipo que sale por ahí besando a los chicos a diestra y siniestra, no soy así —cerró los ojos y suspiró, volviéndolos a abrir enseguida—. Si te besé ayer y permití que las cosas llegasen hasta ese nivel, fue porque te amo. No sé bien cuándo comenzó eso, pero estoy segura de que es un sentimiento verdadero —se interrumpió. Kamus no parecía esbozar ninguna emoción. Anabelle comenzó a creer que él no había comprendido todo lo que le había dicho, aunque no imaginaba una forma de decírselo más claramente. O entonces, la porción insegura de su mente comenzó a manifestarse, él realmente no estaba interesado en ella y estaba buscando la forma de decírselo. Cuando él habló, fue de un tono más serio de lo que ella había escuchado hasta entonces.
—No te estoy pidiendo ningún tipo de explicaciones, Timms. No necesitas justificarte conmigo.
Anabelle sonrió levemente, sintiendo el corazón tranquilizársele en su pecho. Entendió que esa explicación había sido innecesaria, Kamus ya había comprendido todo antes, a su manera. Y, leyendo entre líneas, ella notó que en ningún momento pareció haber rechazo por su parte. No parecía haber nada de qué preocuparse...
—Lo sé. Gracias.
Kamus descruzó los brazos y extendió una mano hasta el suave cabello de Anabelle, soltándolo de la coleta en la que estaba sujeto mientras posaba sus labios sobre los de ella. Anabelle lo abrazó, correspondiendo al beso, ahora sintiéndose increíblemente segura y tranquila.
Cuando se separó de ella, aún sujetando el rostro de la joven entre sus manos, Kamus miró sus ojos serenos y brillantes. Esa chica tenía algo que le había llamado la atención desde el primer día en el Club de Duelos. Era bonita, inteligente, esforzada, orgullosa, honrada, y había madurado mucho en los últimos meses. Había aprendido a reconocer sus propias flaquezas y a trabajar para superarlas y ahora casi no estaban más los rasgos de la jovencita mimada y arrogante que había conocido, tan sólo la determinación que ella mantenía en conseguir todo lo que anhelaba. Anabelle era el tipo de persona que tenía muchos sueños. Los planes y metas que trazaba eran lo que la hacían seguir adelante. Reconocía que ella podía llegar a inspirar a las personas y a despertar en ellas admiración y amor. Pero aún así...
«Ella no es como Rigel», se repetía a sí mismo. A pesar del valor que ella poseía, Kamus sabía que Anabelle Timms siempre sería alguien de inferior calibre si se la colocaba en una balanza con el líder del clan Ivory. Nadie jamás podría compararse con su hermano mayor.
Y era por eso que, aunque externamente se mantenía tan fuerte e implacable como siempre había sido, por dentro sentía el pecho cerrarse y desgarrársele cada vez que se acordaba de las duras palabras de su hermano...
«Ya no eres más un Ivory, Kamus. Nuestra familia no necesita de traidores que se venden por una mera falda. No necesito de un hermano así».
Rigel lo había renegado.
«La próxima vez que te vuelva a ver, Kamus, fuera de los muros de ese castillo, te mataré».
Rigel nunca más estaría a su lado.
Y la culpa de todo eso... la culpa de todo era de ella... de Anabelle.
—Ka... Kamus...
Fue despertado por el sonido de una voz chillona y ahogada que lo llamaba. Mirando hacia abajo, notó que sus manos estaban cerradas fuertemente alrededor del cuello de Anabelle. Las manos pequeñas de ella sujetaban sus muñecas, tratando de liberarse. Kamus estaba estrangulándola sin saber lo que hacía.
La soltó y ella retrocedió un paso, tosiendo para recuperar el aire y con las manos sobre la garganta, en cuya piel delicada habían quedado marcados los dedos de Kamus.
—Discúlpame —murmuró él, sin parecer realmente arrepentido de lo que había hecho.
Aún distraído, dejó que sus ojos vagaran por una de las ventanas del corredor y observaran, sin realmente prestar ninguna atención, el cielo cuyo azul ya comenzaba a oscurecerse.
Lo siguiente que su mente envuelta en niebla registró fue el cuerpo delicado de Anabelle apoyándose sobre él, las manos titubeantes recorriendo el camino a su cintura, ofreciéndole silenciosamente calor, ternura y comprensión. Instintivamente, Kamus correspondió al abrazo, como un niño perdido y asustado que aceptaba de buen grado cualquier tipo de consuelo, sin importarle verdaderamente si quien le ofrecía cariño era quien procuraba, un desconocido, o mismo su peor enemigo...



Monday, October 06, 2008



Después de volver a Hogwarts, Elizabeth le escribió a Aldebarán contándole todo lo sucedido entre ella y Sinn. Escribió también a sus padres. Marguerite tuvo un acceso de ira y por muy poco no vino personalmente a Hogwarts a descargarse sobre su hija. Pericles, por otra parte, fue más comprensivo, a pesar de que se notaba cierta decepción en la respuesta que le mandó a Betsy. Sin embargo, por primera vez en muchos, muchos años, la opinión de sus padres no fue tan importante para la joven pelirroja. Sintió que el fin del noviazgo le devolvía una sensación de alivio y libertad que hacía tiempo que no sentía. También le agradeció a Sirius por haberle abierto los ojos y habló bastante con Marion, el perdón de su amiga por no haberla escuchado antes era lo que realmente le importaba. Ahora sólo faltaba hacer una cosa más.

Aquí está la alianza —Betsy colocó el anillo dorado sobre la mesa de la torre de Astronomía, donde había quedado en encontrarse con Maxwell Sinn para devolverle el anillo de compromiso. El moreno la había evitado desde que volviera de las vacaciones.

En silencio, él sólo tomó el anillo y lo guardó en el bolsillo. Maxwell no lograba comprender por qué Betsy no los había delatado a él y a Lecter con Dumbledore, pues ella había escuchado claramente a él y a su amigo conspirando contra la vida de otro alumno, alguien que era importante para ella. Si él estuviera en el lugar de su ex prometida, especialmente después de descubrir todas las mentiras y conspiraciones a los cuales fue sometida en dos años de noviazgo, como mínimo él querría venganza.

¿Sólo eso? —preguntó Sinn, con tono neutro.

Sí —respondió ella de forma seca y corta. No valía la pena prolongarlo. Sentía rabia, sentía odio, pero, en fin, todo eso fue sustituido por la indiferencia. Su ex prometido era una persona tan mediocre que ni valía la pena perder más tiempo pensando en él o en lo que hizo.

Max le dio la espalda, yéndose de la torre, mientras Elizabeth observaba el horizonte. La noche comenzaba a caer sobre los terrenos de Hogwarts en aquella tarde de viernes. Los rayos dorados del sol del atardecer se reflejaban sobre las aguas calmas del lago de la escuela, dando la impresión de que un poco del más puro oro adornaba los terrenos de Hogwarts. Betsy echaría mucho de menos ese lugar cuando se marchara; con todo, en ese momento, más que cualquier otro durante su último año en la escuela, se sentía preparada y tranquila para lo que fuera que el futuro le reservaba.






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CRÉDITOS

TRADUCCIÓN:Corina Frasier












Este blog es un fanfiction inspirado en los libros de Harry Potter. Nuestra historia comienza en los años 70, el tiempo de la primera guerra mágica. Nuestros personajes son originales, inspirados por el universo de JK Rowling.

NICHOLAS DANIEL JOHNSON


Escritor muggle de libros de fantasía y ficción. Sus padres, Richard y Mary, eran profesores de literatura inglesa, lo que tal vez haya influenciado a Nicholas en su elección profesional. Ambos murieron en un accidente de tráfico al regresar de una conferencia en una noche lluviosa, cuando Nicholas tenía doce años. Fue criado por su hermano mayor, Robert Johnson.


ELIZABETH ASTREA BLACK-THORNE JOHNSON


Heredera de una ultra tradicional y conservadora familia de magos, los Black-Thorne, Elizabeth nunca aprobó las ideas tradicionalistas de sus padres, siempre entrando en serios conflictos con ellos, especialmente con su madre, Marguerite. Cuando era estudiante perteneció a Gryffindor, hecho que generó una nueva desavenencia entre ella y su familia. Es alegre, valerosa e intrépida. Trata con igual simpatía a muggles, magos y mestizos. Es más, su mejor amiga, Marion Peterson, es hija de muggles. Cuando se graduó en Hogwarts decidió ser auror como su hermano Aldebarán, a quien mucho admira.


ALDEBARÁN AURELIUS BLACK-THORNE


Hijo primogénito de Pericles y Marguerite, Aldebarán siempre tuvo una personalidad introvertida. Raramente sonríe a no ser en presencia de su hermana menor, a quien le profesa un gran amor. No aprueba las ideas de sus padres sobre la pureza racial entre los magos y siempre trata con igual deferencia a muggles, magos y mestizos. Cuando estudiaba en Hogwarts perteneció a Ravenclaw. Es un hombre justo y valiente.


FRIDA WITOSLAWA GRYGIEL


Es una bruja de origen polaco y estudió en Durmstrang de joven. Se mudó a Inglaterra poco después de graduarse. Es una mujer elegante, educada y distinguida.


LUDOVIC SEDARIUS ERÍDANO BLACK-THORNE


Hijo del medio del matrimonio Black-Thorne, Ludovic siempre fue el preferido de sus padres exactamente por ser el único de la prole que aprobaba incondicionalmente las ideas paternas acerca de la purificación de la raza mágica. Perteneció a Slytherin cuando estudió en Hogwarts. Después de graduarse se hizo mortífago. Ludovic es uno de los más inescrupulosos, perversos y amorales siervos de Voldemort y uno de sus principales asesinos y torturadores.


ALEXANDER Y GABRIELA SINCLAIR


Gryffindor en los tiempos de Hogwarts, Alex era conocido por su coraje e integridad. Se volvió auror después de graduarse, pero por amor a su esposa abandonó el empleo y se volvió instructor de la Academia de Aurores. Es uno de los mejores amigos de Aldo.
Gabriela nació en Perú y se mudó a Inglaterra para trabajar con su hermano mayor. Muggle, siempre tuvo dificultades en aceptar y lidiar con el mundo mágico, pues iba en contra del temperamento racional que ella cultivó durante años. Es una mujer cariñosa pero de genio fuerte.


LUCY REINFIELD


Miembro de Hufflepuff en época del colegio, vio a sus padres ser asesinados por mortífagos cuando tenía once años de edad; escapó gracias a que estuvo escondida y su madre logró distraer a los siervos de Voldemort. Sin otros parientes vivos, Lucy pasó a estar bajo la tutela de Bartemius Crouch, amigo de largo tiempo de su padre y que terminó ocupando efectivamente el cargo que sería de Reinfield. Cuando se graduó en Hogwarts, Lucy trató de entrar a la Academia de Aurores, pero suspendió los exámenes físicos. Fue gracias al "tío Barty" que Lucy consiguió el puesto de secretaria en el Cuartel General de Aurores.


* Harry Potter, nombres, personajes, lugares y demás hechos relacionados son propiedad de J.K. Rowling, Warner Bros, Bloomsbury, Scholastic, etc.
* Este sitio no posee fines comerciales ni de lucro.



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