Wednesday, December 24, 2008



Bueno, con motivo de la nochebuena hoy no posteamos nuevo capítulo, pero sí les tenemos un regalito especial: dos montajes con los personajes del Expresso. Que lo disfruten y les deseo una muy feliz navidad. Saludos muy queridos, Corina.



Elizabeth Black-Thorne (Scarlett Johansson) y Nicholas Johnson (Johnny Depp)




Kamus Ivory (Cillian Murphy), Elizabeth Black-Thorne (Scarlett Johansson) y Anabelle Timms (Julia Stiles)



Wednesday, December 17, 2008



El amplio galpón en donde se realizaba la feria del libro estaba repleta de gente de las más diversas clases: jóvenes, adultos, viejos, familias enteras que aprovecharon la tarde del sábado para ir al evento.
—Mira a todos aquí. Alegres, serenos, tranquilos… ¡Felices! Hasta parece que es otro mundo —dijo la joven hechicera, con los ojos verdes brillando de admiración.
—Pero pensándolo bien, no deja de ser así, Betsy. Aquí es el mundo muggle, nadie sabe de guerras, mortífagos ni nada por el estilo —respondió Marion—. Y sólo por hoy quiero que te olvides de eso también. Ahora corramos… La fila para los autógrafos ya debe estar inmensa.
En una pequeña carpa blanca, Nicholas Johnson ya se encontraba sentado, rodeado de sus libros y bolígrafo en mano. Parecía deleitado con el momento, ya que estaba dando sus primeros pasos para hacer su gran sueño realidad.
—No sabía que fuera tan joven —comentó Marion.
—Ni tan guapo —dijo Elizabeth con una sonrisa.
Marion miró contenta a su amiga. Desde el fiasco con Maxwell Sinn, el Slytherin que fue prometido de Betsy en Hogwarts, era la primera vez que demostraba un interés —aunque mínimo— por alguien.
La fila para los autógrafos fue avanzando lentamente. Cuando llegó el turno de Betsy, ésta posó el libro abierto frente al escritor y se inclinó en su dirección.
—¿Su nombre por favor? —preguntó el escritor.
Alzó la mirada y notó que un dije con forma de hada se balanceaba en su campo visual. El corazón comenzó a latirle acelerado. Aquella era una tontería infantil, no tenía por qué quedarse tan trastornado por culpa de una cadenita. Ya se había equivocado muchas otras veces.
—Elizabeth Black-Thorne —respondió ella, sin notar su turbación.
—Disculpe, ¿puede repetírmelo? —dijo, alzando completamente el rostro y encontrándose con una linda pelirroja de ojos verdes. Se sintió completamente desorientado.
—Elizabeth Black-Thorne —repitió ella, todavía sonriendo.
Nick se quedó quieto unos momentos, mirándola. Su razón le decía que sólo era coincidencia. Era una bobada dejarse llevar por la predicción de una gitana. Ahora era un hombre hecho y derecho y no debería actuar como un niño de doce años. Pero al mismo tiempo no conseguía reprimir el sentimiento irracional de que tal vez la predicción se estuviera concretizando.
—¿Quieres que lo repita nuevamente? —preguntó ella.
—Perdona, no es necesario —dijo, ligeramente azorado. Sacudió la cabeza para tratar de apartar esa locura de sus pensamientos. Bajó entonces la cabeza para firmar el ejemplar que tenía delante.
—Me encantó tu libro, especialmente “La marca carmesí”. Es mi cuento preferido —dijo Elizabeth.
—¿En serio? —preguntó el escritor, sorprendido—. Yo también pienso que es mi mejor trabajo hasta ahora, aunque los editores no están de acuerdo conmigo. Casi quedó fuera de la compilación.
—Habría sido una pena… Bueno, gracias por el autógrafo —dijo Betsy, mientras tomaba su ejemplar y se retiraba.
A medida que la joven se alejaba, Nicholas no lograba contener el sentimiento de que estaba perdiendo algo muy importante. La voz de Adelajda se repetía en sus oídos: «Tu destino y tu felicidad reposan en un hada de ojos esmeraldas y cabellos flameantes. Si la negares, te arrepentirás por el resto de tus días».
Las dos amigas deambularon por el enorme galpón, abarrotado de puestos y barracas llenas de libros. Elizabeth estaba maravillada. Desde que pasó a convivir con Marion cuando entró a Hogwarts, años atrás, el mundo muggle era algo que la atraía y fascinaba.
—¡Betsy, ven aquí! ¡Se te va a caer la baba, en este puesto sólo hay obras de Shakespeare! —gritó Marion.
Elizabeth acudió al lugar desde donde la llamó su amiga. Se había vuelto fanática incondicional del bardo inglés desde que leyó “Sueño de una noche de verano”.
Revolviendo entre la pila de libros para encontrar ejemplares de las obras que todavía no tenía, Betsy escuchó una voz masculina a su espalda:
—¿También eres fan del maestro Will? Parece que tenemos otra cosa más en común.
La muchacha se volteó y vio que Nicholas Johnson la observaba.
—Pero qué coincidencia, señor Johnson.
Éste esbozó una sonrisa encantadora.
—Puedes llamarme Nick. Y no fue por casualidad que nos hemos encontrado. Te estuve buscando por toda la feria hasta en contrate aquí. En realidad no soy tan osado por lo general, pero me impresionaste mucho y… Bueno, puedo parecer precipitado, después de todo no nos conocemos bien, pero ¿aceptarías tomar un té o un café conmigo?
—No sé, vine con una amiga y… —respondió Betsy mientras buscaba a la otra bruja con la mirada.
Marion, que estaba cerca y había escuchado todo, le hacía señales frenéticas a Elizabeth para motivarla a aceptar la invitación.
—Lo siento mucho, no quería molestar —el escritor parecía desolado.
—No, espera —lo llamó Betsy con suavidad—. Pienso que un café sería estupendo.



Monday, December 08, 2008



El Caldero Chorreante era uno de los más antiguos y tradicionales establecimientos mágicos de la capital inglesa —su fama trascendía las fronteras de la nación británica—. Sin embargo en los últimos tiempos, dada la conjetura política del mundo mágico, sus clientes estaban volviéndose cada vez más raros. Excepto por alguna que otra persona, dispersadas por las mesas, el establecimiento podría ser fácilmente confundido con un antro de mala muerte, sólo que sin fantasmas. Dos chicas conversaban en una mesa situada en el fondo del local.
—Elizabeth, si continúas con ese ritmo vas a terminar internada en San Mungo muy pronto. Sólo piensas en el trabajo. No hace ni un mes que te graduaste y ya actúas como si tuvieras las responsabilidades del jefe de los aurores. Necesitas relajarte —dijo Marion, bebiendo un nuevo trago de jugo de calabaza.
Betsy se mantuvo seria, mientras miraba la taza de té verde que tenía en la mesa.
—Mari, no puedo... Podemos estar aquí sentadas en el Caldero Chorreante, aparentemente tomando algo tranquilamente, pero mira a tu alrededor… Se puede notar la expresión de miedo de la gente, no sólo la que está aquí, sino también en cualquier lugar donde vayamos... Estamos en plena guerra, no puedo darme el lujo de bajar la guardia.
—Lo sé, Betsy, lo sé —respondió la joven negra, con una fuerte melancolía en su voz—. ¿Acaso crees que no me acuerdo todo el tiempo que estamos en medio de una crisis? Ellos están cada día más despiadados y osados. Tengo miedo de lo que les pueda pasar a mis padres… Son sólo muggles… No quiero que paguen caro por ser lo que soy… Y también reconozco el valor de tu trabajo como auror, amiga. Pero creo que últimamente estás bajo mucha presión.
—Estás exagerando, Marion —respondió la otra, forzándose a sonreír.
Marion sacudió la cabeza. Conocía a Elizabeth casi tanto como a sí misma y esa sonrisa apaciguadora no la engañaba.
—¿Exagerando? —continuó—. Aparte de tu trabajo como auror, todavía tienes tu situación con tus padres. Sé que continúas en su casa porque tu padre está muy enfermo, pero la forma como la señora Black-Thorne te trata… Nadie merece pasar por eso. Deberías mudarte para acá definitivamente, podrías quedarte conmigo o con Aldo.
—Sabes que de veras no puedo —respondió Elizabeth, bajando los ojos—. Mi padre me necesita.
—Está bien, no voy a discutir más contigo sobre eso… Pero un día de descanso no te va a hacer mal, ¿o sí?
—¿Qué tienes en mente? —preguntó Betsy, sonriendo traviesamente a su amiga.
Marion le devolvió la sonrisa. Sabía que Elizabeth tenía sus motivos para dirigirle esa mirada maliciosa. Había hecho demasiadas travesuras en el colegio para merecer esa indirecta.
—Nada salvaje, no te preocupes. ¿Te acuerdas de ese libro de cuentos fantásticos que te regalé?
—¡Claro! ¡Sabes bien lo mucho que me encantó! —respondió la joven auror—. Es de un escritor muggle, ¿cómo es su nombre? ¿Nicholas Johnson?
—El mismo —asintió Marion—. Es su primer trabajo publicado y parece que está teniendo cierto éxito. Va a haber una feria del libro el próximo fin de semana y él va a estar allá, firmando autógrafos. Pensé en unir lo útil con lo agradable. Nos damos una vuelta por la feria, descubres algunas rarezas literarias bien baratitas y encima conocemos al tipo. ¿Qué te parece?
Elizabeth apoyó el mentón sobre una mano y miró pensativamente a su amiga. Tenía que admitir que Marion estaba acertada en sus afirmaciones. Realmente necesitaba de un día de descanso. ¿Qué mal podría traerle eso?
—Está bien, está bien —respondió finalmente—. ¡Me has convencido! Después de todo, sabes que soy una loquita por la literatura muggle. Es tu culpa que me hayas prestado todos esos libros durante la época del colegio.
—Te veo el sábado entonces —dijo Marion, poniéndose de pie y dándole un abrazo de despedida a su amiga.





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CRÉDITOS

TRADUCCIÓN:Corina Frasier












Este blog es un fanfiction inspirado en los libros de Harry Potter. Nuestra historia comienza en los años 70, el tiempo de la primera guerra mágica. Nuestros personajes son originales, inspirados por el universo de JK Rowling.

NICHOLAS DANIEL JOHNSON


Escritor muggle de libros de fantasía y ficción. Sus padres, Richard y Mary, eran profesores de literatura inglesa, lo que tal vez haya influenciado a Nicholas en su elección profesional. Ambos murieron en un accidente de tráfico al regresar de una conferencia en una noche lluviosa, cuando Nicholas tenía doce años. Fue criado por su hermano mayor, Robert Johnson.


ELIZABETH ASTREA BLACK-THORNE JOHNSON


Heredera de una ultra tradicional y conservadora familia de magos, los Black-Thorne, Elizabeth nunca aprobó las ideas tradicionalistas de sus padres, siempre entrando en serios conflictos con ellos, especialmente con su madre, Marguerite. Cuando era estudiante perteneció a Gryffindor, hecho que generó una nueva desavenencia entre ella y su familia. Es alegre, valerosa e intrépida. Trata con igual simpatía a muggles, magos y mestizos. Es más, su mejor amiga, Marion Peterson, es hija de muggles. Cuando se graduó en Hogwarts decidió ser auror como su hermano Aldebarán, a quien mucho admira.


ALDEBARÁN AURELIUS BLACK-THORNE


Hijo primogénito de Pericles y Marguerite, Aldebarán siempre tuvo una personalidad introvertida. Raramente sonríe a no ser en presencia de su hermana menor, a quien le profesa un gran amor. No aprueba las ideas de sus padres sobre la pureza racial entre los magos y siempre trata con igual deferencia a muggles, magos y mestizos. Cuando estudiaba en Hogwarts perteneció a Ravenclaw. Es un hombre justo y valiente.


FRIDA WITOSLAWA GRYGIEL


Es una bruja de origen polaco y estudió en Durmstrang de joven. Se mudó a Inglaterra poco después de graduarse. Es una mujer elegante, educada y distinguida.


LUDOVIC SEDARIUS ERÍDANO BLACK-THORNE


Hijo del medio del matrimonio Black-Thorne, Ludovic siempre fue el preferido de sus padres exactamente por ser el único de la prole que aprobaba incondicionalmente las ideas paternas acerca de la purificación de la raza mágica. Perteneció a Slytherin cuando estudió en Hogwarts. Después de graduarse se hizo mortífago. Ludovic es uno de los más inescrupulosos, perversos y amorales siervos de Voldemort y uno de sus principales asesinos y torturadores.


ALEXANDER Y GABRIELA SINCLAIR


Gryffindor en los tiempos de Hogwarts, Alex era conocido por su coraje e integridad. Se volvió auror después de graduarse, pero por amor a su esposa abandonó el empleo y se volvió instructor de la Academia de Aurores. Es uno de los mejores amigos de Aldo.
Gabriela nació en Perú y se mudó a Inglaterra para trabajar con su hermano mayor. Muggle, siempre tuvo dificultades en aceptar y lidiar con el mundo mágico, pues iba en contra del temperamento racional que ella cultivó durante años. Es una mujer cariñosa pero de genio fuerte.


LUCY REINFIELD


Miembro de Hufflepuff en época del colegio, vio a sus padres ser asesinados por mortífagos cuando tenía once años de edad; escapó gracias a que estuvo escondida y su madre logró distraer a los siervos de Voldemort. Sin otros parientes vivos, Lucy pasó a estar bajo la tutela de Bartemius Crouch, amigo de largo tiempo de su padre y que terminó ocupando efectivamente el cargo que sería de Reinfield. Cuando se graduó en Hogwarts, Lucy trató de entrar a la Academia de Aurores, pero suspendió los exámenes físicos. Fue gracias al "tío Barty" que Lucy consiguió el puesto de secretaria en el Cuartel General de Aurores.


* Harry Potter, nombres, personajes, lugares y demás hechos relacionados son propiedad de J.K. Rowling, Warner Bros, Bloomsbury, Scholastic, etc.
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