Monday, September 22, 2008



Después de casi dos horas sentada en los portones de la mansión de los Sinn, esperando un ómnibus que no aparecía, Betsy se levantó resuelta, sujetando la pequeña maleta. Había hablado en serio cuando dijo que preferiría ir a pie a Hogwarts a pasar una noche más bajo el mismo techo que Maxwell.
Comenzó a caminar siguiendo los linderos del bosque próximo. Estaba acostumbrada desde niña a hacer trayectos semejantes como ése cuando pasaba las vacaciones de verano en casa de sus parientes paternos en el norte de Inglaterra, casi en el límite con Escocia. La luna estaba llena y brillante, el camino estaba bien iluminado. Llevaba la varita consigo en caso de que necesitara defenderse, así que no había nada que temer.
Después de un rato de caminata, la joven se acordó de la conversación de Maxwell con Lecter. Sería mejor avisarle a Marion que tal vez estaba corriendo peligro. Levantó la varita, haciendo que una forma plateada, casi traslúcida, apareciese: un hada de cabello largo y alas bien delineadas. Su patronus. Él sería el mensajero de las palabras de alerta para su amiga.
Mientras veía al hada alejarse por los cielos rumbo a Hogwarts, Betsy escuchó un ruido cerca. Llevó la varita en posición de ataque por precaución. Un rostro de un tono medio tostado y largo cabello oscuro surgió detrás de los árboles. Parecía ser más joven que Elizabeth, a pesar del porte alto y fuerte. Una voz cálida surgió de los labios del jovencito, haciendo que Betsy se diera cuenta que no era una amenaza.
—¿Estás perdida? —dijo él, con una voz que indicaba que estaba a pocos pasos de volverse un hombre.
—No necesariamente. Sólo estoy tratando de volver a casa.
—Tal vez podamos ayudarte —dijo, indicándole a Elizabeth con la cabeza para que lo acompañase.
La joven lo siguió con pasos silenciosos, notando entonces que estaba cerca de un claro. Una enorme fogata crepitaba en un círculo formado por una comitiva de carrozas coloridas que parecían pequeñas casas rodantes. Unos caballos de porte elegante pastaban cerca. Mujeres de vestidos largos bailaban bajo el sonido de alegres violines.
Los ojos verdes de Elizabeth brillaron, fascinados. El pueblo de Rom. Hacía años que no veía un campamento como ése. Los había visto varios años atrás, cuando pidieron para pasar una noche en los terrenos de los Thorne cerca de la Gran Muralla de Adriano. Su fallecida tía abuela y antigua matriarca de la familia, Aribeth, había dejado que pernoctasen allá.
Y esos Roms, como los que había visto de niña, tenían magia en las venas como ella misma; era posible notarlo, casi como un aura invisible envolviendo el campamento. Tal hecho dejó a Betsy todavía más sorprendida, pues Voldemort y sus seguidores pasaron a perseguir a los gitanos con tanto empeño como lo hacía con los muggles y mestizos. Por lo que ella sabía, la mayoría del pueblo nómada había se había marchado de Inglaterra hacia el continente o se había refugiado en el norte de Gran Bretaña, en los confines más distantes de Irlanda y Escocia.
La joven de cabello carmesí permaneció en el borde del campamento mientras el jovencito se dirigía hacia una pareja, un señor de cabello muy blanco y una mujer de largo y encaracolado cabello color ébano. Betsy esperó pacientemente a que el chico hablase con los dos. Aunque eran un pueblo cálido, los gitanos defendían su privacidad más que nada y, en respeto a ello, ella sólo pisaría el campamento en caso de que fuera invitada.
Pocos minutos después la mujer se levantó, mientras el chico se acercaba a Elizabeth, tomándola de la mano.
—Adelajda quiere verte.
La joven bruja fue conducida a una de las carrozas. Aún en la puerta, ella sintió el aroma fuerte y dulzón del incienso. Sentada entre almohadas coloridas, estaba una morena cerca de una fogata. Tenía el cabello largo, encaracolado y oscuro como las alas de un cuervo, parcialmente escondido en lo alto de la cabeza por un pañuelo azul. Sus ojos parecían ser violetas; sin embargo, dependiendo del reflejo de las velas que iluminaban el ambiente, cambiaban ora a un tono azul, ora a un tono dorado. Una blanca sonrisa, rota apenas por el rojo de un rubí incrustado en uno de los dientes, iluminaba el bello rostro de la mujer.
—Entra y siéntate, jovencita —le habló la mujer—. Soy Adelajda. ¿Cómo te llamas?
—Elizabeth.
—¿Y a dónde te dirigías caminando en medio del oscuro bosque?
—A Hogwarts —respondió la joven de cabello carmesí, ya acomodada entre las almohadas.
La morena asintió.
—La escuela de los Altos Magos... Es un camino muy largo para alguien de piernas tan cortas. Pasaremos cerca de allí, podemos llevarte, si quieres... Con todo, tú no eres uno de ellos, ¿verdad? Por más que trates de esconderlo, tu magia es tan antigua como la nuestra...
Una sorpresa tan grande al punto de enmudecerla se apoderó de Betsy. Era verdad que los Thorne eran una familia de origen celta, adeptos a la Antigua Magia, práctica relativamente diferente de la que estaba aprendiendo en Hogwarts. La gitana volvió a sonreír ante la perplejidad de la joven. Con delicadeza, sostuvo el rostro de Betsy, mirando sus ojos esmeraldas con atención, los “espejos del alma”. Después de un rato de observación le soltó el rostro, sujetando con firmeza la muñeca de Elizabeth.
—Ahora que te conozco —dijo la mujer—, vamos a ver lo que las líneas de tu mano nos revelan. Sindel dice que te encontró perdida en el bosque, pero comienzo a darme cuenta que fueron los entresijos del círculo de la vida los que te trajeron aquí. Tu familia es tan antigua como esta tierra, pero el nombre que tú llevas es el tercero que ustedes adoptan... el primero se perdió en las brumas del pasado...
Los ojos de la gitana chispearon momentáneamente y miró una vez más los verdes ojos de Betsy.
—Acabaste de tomar nuevamente las riendas de tu destino. Debes estar orgullosa de ello, pues elegiste la opción correcta. Tendrás frente a ti tiempos de luces y sombras, de dolor y de alegría. Encontrarás tu felicidad en donde menos lo esperas. Y fue la Providencia que te trajo aquí...
Adelajda cerró los ojos un momento al darse cuenta de las razones que la hacían sentir que ya conocía a la joven de cabello flameante. Se acordó de un niño desgarbado y asustado que había entrado a su tienda, cuando pasó escondida por corto tiempo entre los sin magia, al inicio de la persecución del gran Señor de la Oscuridad contra su pueblo, cuando su clan tuvo que dispersarse.
—Encontré a la mitad de tu corazón varios años atrás —dijo ella, con voz firme y aterciopelada—. Esa cadenita que traes en el cuello, la representación de quién eres verdaderamente, va a ser la forma como él te reconozca; por lo tanto, nunca te separes de esa joya.
La morena soltó la muñeca de Betsy, levantándose y dirigiéndose hacia la salida de la carroza.
—Puedes quedarte aquí y descansar, le pediré a alguien que te traiga vino y comida.
—Gracias —asintió Elizabeth, educadamente.
Apenas se fue la gitana, se dispuso a mirar el dije con forma de hada que Aldebarán le había dado el día de su compromiso. La mitad de su corazón... ¿qué quiso decir con ello? Fuese como fuese, sentía que debía tomar en serio los consejos de Adelajda. Se acomodó entonces entre los almohadones coloridos y, antes de darse cuenta, cayó en un sueño profundo y reparador.





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CRÉDITOS

TRADUCCIÓN:Corina Frasier












Este blog es un fanfiction inspirado en los libros de Harry Potter. Nuestra historia comienza en los años 70, el tiempo de la primera guerra mágica. Nuestros personajes son originales, inspirados por el universo de JK Rowling.

NICHOLAS DANIEL JOHNSON


Escritor muggle de libros de fantasía y ficción. Sus padres, Richard y Mary, eran profesores de literatura inglesa, lo que tal vez haya influenciado a Nicholas en su elección profesional. Ambos murieron en un accidente de tráfico al regresar de una conferencia en una noche lluviosa, cuando Nicholas tenía doce años. Fue criado por su hermano mayor, Robert Johnson.


ELIZABETH ASTREA BLACK-THORNE JOHNSON


Heredera de una ultra tradicional y conservadora familia de magos, los Black-Thorne, Elizabeth nunca aprobó las ideas tradicionalistas de sus padres, siempre entrando en serios conflictos con ellos, especialmente con su madre, Marguerite. Cuando era estudiante perteneció a Gryffindor, hecho que generó una nueva desavenencia entre ella y su familia. Es alegre, valerosa e intrépida. Trata con igual simpatía a muggles, magos y mestizos. Es más, su mejor amiga, Marion Peterson, es hija de muggles. Cuando se graduó en Hogwarts decidió ser auror como su hermano Aldebarán, a quien mucho admira.


ALDEBARÁN AURELIUS BLACK-THORNE


Hijo primogénito de Pericles y Marguerite, Aldebarán siempre tuvo una personalidad introvertida. Raramente sonríe a no ser en presencia de su hermana menor, a quien le profesa un gran amor. No aprueba las ideas de sus padres sobre la pureza racial entre los magos y siempre trata con igual deferencia a muggles, magos y mestizos. Cuando estudiaba en Hogwarts perteneció a Ravenclaw. Es un hombre justo y valiente.


FRIDA WITOSLAWA GRYGIEL


Es una bruja de origen polaco y estudió en Durmstrang de joven. Se mudó a Inglaterra poco después de graduarse. Es una mujer elegante, educada y distinguida.


LUDOVIC SEDARIUS ERÍDANO BLACK-THORNE


Hijo del medio del matrimonio Black-Thorne, Ludovic siempre fue el preferido de sus padres exactamente por ser el único de la prole que aprobaba incondicionalmente las ideas paternas acerca de la purificación de la raza mágica. Perteneció a Slytherin cuando estudió en Hogwarts. Después de graduarse se hizo mortífago. Ludovic es uno de los más inescrupulosos, perversos y amorales siervos de Voldemort y uno de sus principales asesinos y torturadores.


ALEXANDER Y GABRIELA SINCLAIR


Gryffindor en los tiempos de Hogwarts, Alex era conocido por su coraje e integridad. Se volvió auror después de graduarse, pero por amor a su esposa abandonó el empleo y se volvió instructor de la Academia de Aurores. Es uno de los mejores amigos de Aldo.
Gabriela nació en Perú y se mudó a Inglaterra para trabajar con su hermano mayor. Muggle, siempre tuvo dificultades en aceptar y lidiar con el mundo mágico, pues iba en contra del temperamento racional que ella cultivó durante años. Es una mujer cariñosa pero de genio fuerte.


LUCY REINFIELD


Miembro de Hufflepuff en época del colegio, vio a sus padres ser asesinados por mortífagos cuando tenía once años de edad; escapó gracias a que estuvo escondida y su madre logró distraer a los siervos de Voldemort. Sin otros parientes vivos, Lucy pasó a estar bajo la tutela de Bartemius Crouch, amigo de largo tiempo de su padre y que terminó ocupando efectivamente el cargo que sería de Reinfield. Cuando se graduó en Hogwarts, Lucy trató de entrar a la Academia de Aurores, pero suspendió los exámenes físicos. Fue gracias al "tío Barty" que Lucy consiguió el puesto de secretaria en el Cuartel General de Aurores.


* Harry Potter, nombres, personajes, lugares y demás hechos relacionados son propiedad de J.K. Rowling, Warner Bros, Bloomsbury, Scholastic, etc.
* Este sitio no posee fines comerciales ni de lucro.



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