Llegamos al final de esta maravillosa historia. Espero que hayan disfrutado y les cuento que vamos a tomarnos quince días de vacaciones, aunque las vamos a aprovechar para terminar de traducir una nueva historia que pensamos publicar aquí: "Para siempre en la memoria", que trata de Elizabeth Black-Thorne y su familia.
Me despido por aquí y espero sus comentarios. Saludos, Corina
Epílogo
Frase inicial
“... yo soy por esas fuerzas humanas invisibles, gentiles y minúsculas, que actúan de individuo en individuo, filtrándose a través de las grietas del mundo como pequeñas raíces o como hilillos de agua que, sin importar cuánto tiempo lleve, resquebrajarán los más sólidos monumentos del orgullo humano”. *
Invitación
Los graduados y la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería se sentirán honrados con la presencia de los alumnos y familiares en la celebración de graduación del grupo 1977.
Celebración
Discurso
Local: Gran Comedor del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería
Baile
Invitación especial
Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería
Director: Albus Dumbledore
Vice directora: Minerva McGonagall
Cuerpo docente
Tiberius McLaggen, Filius Flitwick, Rolanda Hooch, Pomona Sprout, Séptima Vector, Aurora Sinistra, Minerva McGonagall, Theodore Tonks, Wilfred Kettleburn, Horace Slughorn
Introductor: Tiberius McLaggen
Oradora: Lily Evans
Agradecimientos
A los padres
A los profesores
A los colegas
A los funcionarios
Graduados
Alice MacFusty, Anabelle Timms, Bellatrix Black, Elizabeth Black-Thorne, Emmeline Vance, Frank Longbottom, James Potter, Kamus Ivory, Katherina Gaarder, Lily Evans, Marion Peterson, Maxwell Sinn, Peter Pettigrew, Remus Lupin, Sirius Black, Selene Trimble, Severus Snape, Stanford Lecter, Stephanie Marchbanks, Susan Timms Mateotti
La voz imponente de Albus Dumbledore comenzó a sonar por el amplio espacio del Gran Comedor del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, adornado ese día soleado de julio con los colores de las cuatro Casas del colegio.
—Es el fin de otro año escolar y nuevamente me despido de un grupo más de alumnos. Siete años parece mucho tiempo, pero para mí parece muy poco frente a todo lo que desearía, o mejor, que nosotros —miró rápidamente hacia la mesa donde se encontraba el resto del cuerpo docente— desearíamos haberles enseñado a ustedes.
»El mundo allá afuera está cada vez más peligroso y más inseguro, y lo que nos gustaría era haberlos preparado para enfrentarse a aquello que los aguarda... y tal vez lo hayamos hecho...
La negra tragó saliva al escuchar esas palabras... Se hacía la fuerte y la valiente... pero la realidad era que Marion Peterson tenía miedo... miedo por ella, miedo por sus padres, que no podían protegerse del fardo por ser ella quien era... ni bruja, ni muggle... Pero sobre todo tenía miedo de nunca más amar a nadie como lo amaba a él... Nunca se le declaró, y nunca se le declararía... prefería fingir que era como él... saltando de una relación a otra sin aferrarse a nada... Y nunca más volvería a ver a ese par de ojos tan azules como ella, como tantas otras en Hogwarts, había soñado poseer... Sabía que era mejor así, y decidió conformarse... Trataría de ser fuerte como siempre fingía ser...
—Acostumbra a decirse que la mejor escuela de todas es la Vida y el Mundo... y eso es claramente una verdad incontestable... Puede parecer contradictorio que el director de un colegio diga esto... Con todo, no es así, porque Hogwarts es un resorte del Mundo y también forma parte de la Vida. Lo que van a encontrar allá afuera no es muy diferente de lo que ya existe aquí dentro... tanto para bien como para mal... Por más que nos escondamos, estas murallas no son tan infranqueables... Lo que diferencia a Hogwarts del mundo exterior es la proporción como se presentan las cosas...
»Digo también que aprender va más allá de los libros y salones de clase... Aprender está asentado en la forma como lidiamos con las personas y cómo decidimos usar el conocimiento que adquirimos en nuestra jornada, la forma como ustedes deciden usar lo que aprenden aquí...
Ella cerró los ojos, sintiendo el discurso del director imprimirse de forma irreversible en su memoria. Su familia, especialmente su madre, siempre trató de guiarla por el camino más honrado y correcto. Y, hasta no mucho tiempo atrás, Anabelle realmente creía que estaba desenvolviéndose extremadamente bien, que con su inteligencia podría enfrentarse a todo y a todos y reinar soberanamente en su propia vida... No pudo evitar esbozar una sonrisa... Qué tonta que era. Infantil, arrogante y hasta demasiado inocente al creer que estaba preparada para enfrentarse al mundo. Kamus le había abierto los ojos y hecho darse cuenta cuánto le quedaba aún por aprender. De él, de la vida y de su propio corazón...
Volvió a abrir los ojos, procurando nuevamente por el amplio salón repleto de personas algún rastro del joven Ivory. Pero no encontró nada. Suspiró. Por lo menos él había aparecido el tiempo suficiente para sacarse una foto juntos... Tal vez fuese demasiado optimismo esperar más que eso.
—Nuestro empeño fue en enseñarles a confiar en el carácter, en la amistad, en la lealtad y, sobre todo, en la esperanza... Les dimos las herramientas, pero la elección en cómo usarlas es de ustedes...
»Sé que entre ustedes, que partirán dentro de algunas horas, existen varios dispuestos a luchar sin temor, aunque cada uno a su modo, para apartar las tinieblas que se vuelven cada día más densas a nuestro alrededor... Y, a pesar de los tiempos difíciles que los esperan, creo que, independientemente de los sacrificios y obstáculos que los aguardan, en caso de que se mantengan firmes a lo que son, saldrán siempre triunfantes...
La joven pelirroja sintió los ojos de su hermano mayor posarse, orgullosos, sobre ella. Ese día ni siquiera escondía la sonrisa en su rostro, aunque discreta y contenida. No podía haber recibido un regalo mejor. A su lado estaba su padre, apoyándose con cierta dificultad en su bastón. Su madre no había venido, aún furiosa con su hija y, por increíble que pareciera, eso ya no tenía más tanta importancia... Su hermano mediano estaba en el exterior y tampoco había podido venir... Inconscientemente, la mano de Betsy se posó sobre el pequeño dije de hada, que pendía de la fina cadena dorada... Sintió un cierto vacío... faltaba algo que no era su madre, ni su otro hermano... la mitad de su corazón, tal vez... O esa sensación era sólo reflejo de la mezcla de felicidad y ansiedad por saber que dentro de pocas semanas comenzaría con los primeros pasos para realizar el sueño de su vida...
—Sin embargo, no me ilusiona que existan muchos que opten también por el camino más seductor y lleno de promesas de glorias infinitas, aunque torpes y vacías... A ellos sólo les digo que no siempre el camino más fácil es el mejor... el precio puede ser demasiado alto. Las sombras existen en cada uno de nosotros, y verdaderamente fuerte, verdaderamente puro y verdaderamente mago es aquel que sabe convivir con esas sombras sin dejarse apoderar por ellas. Es en la batalla de la guerra diaria contra esas tinieblas internas que se revela el verdadero mago... una batalla tal vez más ardua que la que estamos enfrentándonos contra las tinieblas externas... A ésos que se dejan seducir, les digo solamente que nunca es demasiado tarde para la redención.
Los ojos azul medianoche se nublaron inmediatamente frente a esas palabras. ¿Un camino más fácil? ¿Almas débiles que sucumben a la ambición y la corrupción? ¿Sagrados los que evitan ese camino? ¿Es así como funcionan las cosas en el mundo de los “buenos”?
«No me importa la purificación de los magos. Me uno a ellos porque así poseo un motivo para quedarme en Inglaterra: quedarme cerca de ti».
El moreno le dio la espalda al director y a la fiesta de graduación. Podría haber sido expulsado del lugar al que realmente pertenecía, pero eso no significaba que estaba obligado a permanecer allí, escuchando ese tipo de estupideces. Al menos en eso el director de Hogwarts y el Señor Tenebroso eran iguales... parecía que no importaba de qué lado se luchara, los discursos inspiradores que nunca consideraban la situación del lado opuesto continuarían insistiendo. El mundo siempre sería hipócrita. Debería haberse acostumbrado.
—No hay nada más que pueda decirles a no ser desearles buena suerte fuera de los muros de este castillo y recordarles que no deben olvidarse que a cada noche de tempestad, siempre le sigue un amanecer.
* Traducción propia de “Pequeños milagros”, de Will Eisner
Después de volver a Hogwarts, Elizabeth le escribió a Aldebarán contándole todo lo sucedido entre ella y Sinn. Escribió también a sus padres. Marguerite tuvo un acceso de ira y por muy poco no vino personalmente a Hogwarts a descargarse sobre su hija. Pericles, por otra parte, fue más comprensivo, a pesar de que se notaba cierta decepción en la respuesta que le mandó a Betsy. Sin embargo, por primera vez en muchos, muchos años, la opinión de sus padres no fue tan importante para la joven pelirroja. Sintió que el fin del noviazgo le devolvía una sensación de alivio y libertad que hacía tiempo que no sentía. También le agradeció a Sirius por haberle abierto los ojos y habló bastante con Marion, el perdón de su amiga por no haberla escuchado antes era lo que realmente le importaba. Ahora sólo faltaba hacer una cosa más.
—Aquí está la alianza —Betsy colocó el anillo dorado sobre la mesa de la torre de Astronomía, donde había quedado en encontrarse con Maxwell Sinn para devolverle el anillo de compromiso. El moreno la había evitado desde que volviera de las vacaciones.
En silencio, él sólo tomó el anillo y lo guardó en el bolsillo. Maxwell no lograba comprender por qué Betsy no los había delatado a él y a Lecter con Dumbledore, pues ella había escuchado claramente a él y a su amigo conspirando contra la vida de otro alumno, alguien que era importante para ella. Si él estuviera en el lugar de su ex prometida, especialmente después de descubrir todas las mentiras y conspiraciones a los cuales fue sometida en dos años de noviazgo, como mínimo él querría venganza.
—¿Sólo eso? —preguntó Sinn, con tono neutro.
—Sí —respondió ella de forma seca y corta. No valía la pena prolongarlo. Sentía rabia, sentía odio, pero, en fin, todo eso fue sustituido por la indiferencia. Su ex prometido era una persona tan mediocre que ni valía la pena perder más tiempo pensando en él o en lo que hizo.
Max le dio la espalda, yéndose de la torre, mientras Elizabeth observaba el horizonte. La noche comenzaba a caer sobre los terrenos de Hogwarts en aquella tarde de viernes. Los rayos dorados del sol del atardecer se reflejaban sobre las aguas calmas del lago de la escuela, dando la impresión de que un poco del más puro oro adornaba los terrenos de Hogwarts. Betsy echaría mucho de menos ese lugar cuando se marchara; con todo, en ese momento, más que cualquier otro durante su último año en la escuela, se sentía preparada y tranquila para lo que fuera que el futuro le reservaba.